
En resumen
El espolón calcáneo es una prolongación de hueso en la parte inferior del talón, donde se ancla la fascia plantar. Es frecuente, sobre todo a partir de los 40 años, y muchas personas lo tienen sin dolor. Cuando el talón duele, la causa suele ser una fascitis plantar asociada, no el espolón en sí. Por eso casi nunca hay que quitarlo: el tratamiento se dirige a la fascia, con estiramientos, fuerza, calzado y plantillas, y si el dolor persiste, ondas de choque, infiltraciones guiadas por ecografía o radiofrecuencia. La cirugía es excepcional. El Dr. David J. Ortola, traumatólogo en Calpe, valora cada caso.
Este artículo forma parte de la sección Dolor de pie y tobillo de Ortodolor.
¿Qué es el espolón calcáneo?
Es un pequeño saliente de hueso que se forma en la parte inferior del calcáneo, el hueso del talón, cerca de donde se anclan la fascia plantar y algunos músculos de la planta. Se ve en la radiografía como un «pico» que apunta hacia los dedos.
Se forma poco a poco, a lo largo de años, por la carga repetida sobre el talón. Es más frecuente a partir de los 40 años y en personas con sobrepeso, artrosis, muchas horas de pie o antecedentes de dolor de talón.
Existe otro espolón, en la parte de atrás del talón, donde se inserta el tendón de Aquiles. Ese se relaciona con la tendinopatía del Aquiles y se trata de otra forma.
¿El espolón es lo que me duele?
Normalmente no. Los estudios lo muestran con claridad:
- Entre el 11 y el 21 % de la población general tiene un espolón, y la mayoría no tiene dolor.
- En un estudio, un tercio de las personas sin dolor de talón tenía espolón en la radiografía.
- Al revés, hay talones muy dolorosos sin espolón.
El espolón se asocia al dolor de talón porque comparten causas, pero lo que duele suele ser la fascitis plantar: la fascia sobrecargada en su anclaje al hueso. Por eso el dolor tiene el patrón típico de la fascitis y mejora cuando se trata la fascia, aunque el espolón siga ahí.
Síntomas
- Dolor en la parte inferior e interna del talón, como pisar una piedra.
- Más intenso en los primeros pasos de la mañana o tras estar sentado.
- Mejora al caminar un rato y empeora tras muchas horas de pie.
- Dolor al presionar la zona interna del talón.
Si el dolor está en la parte de atrás del talón, sobre todo al rozar el zapato, el origen probablemente sea el tendón de Aquiles.
Diagnóstico
- Exploración: en qué punto duele y cómo apoyas el pie.
- Ecografía en consulta: muestra si la fascia está engrosada, que es lo que suele explicar el dolor, y permite guiar los tratamientos.
- Radiografía: muestra el espolón, pero por sí sola no explica el dolor.
- Resonancia: solo si se sospecha otra causa, como una fractura por estrés.
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Tratamiento
El tratamiento se dirige a la fascia plantar y a la carga sobre el talón, no a quitar el espolón.
La base
- Estiramientos de la fascia y del gemelo, y ejercicio de fuerza, con su fisioterapeuta de confianza.
- Calzado con amortiguación y algo de tacón, y no andar descalzo en casa.
- Taloneras o plantillas que repartan la carga del talón.
- Control del peso, que reduce la carga sobre el talón.
Si el dolor persiste
- Ondas de choque: en un ensayo con placebo aliviaron más el dolor en la fascitis crónica. En personas con espolón, un ensayo observó que el espolón se reducía con ondas de choque, aunque el dolor mejoró también en quienes no lo redujeron.
- Infiltraciones guiadas por ecografía: más eficaces que las hechas a ciegas. El corticoide alivia antes, pero no conviene repetirlo; el plasma rico en plaquetas (PRP) mostró un efecto más duradero en un ensayo multicéntrico.
- Radiofrecuencia: en pacientes con espolón y fascitis resistentes, la radiofrecuencia pulsada del nervio tibial o aplicada sobre la zona dolorosa alivió el dolor en la mayoría en un ensayo reciente.
¿Hay que quitarlo?
Casi nunca. Como el espolón no suele ser la causa del dolor, quitarlo no lo resuelve por sí solo. La cirugía se reserva para casos excepcionales, tras al menos seis meses de un tratamiento bien hecho sin mejoría, y lo que se hace habitualmente es liberar parcialmente la fascia, a veces por vía endoscópica. Los resultados publicados son buenos en general, pero proceden de estudios de calidad limitada y la cirugía tiene sus riesgos.
Cuándo consultar sin esperar
- Dolor tras una caída o un golpe.
- Dolor en reposo o que te despierta por la noche.
- Hinchazón, enrojecimiento o calor en el talón, o fiebre.
- Hormigueo o pérdida de sensibilidad en la planta.
- Dolor que dura más de 4-6 semanas pese a las medidas básicas.
Preguntas frecuentes
¿El espolón desaparece?
El hueso normalmente no desaparece, aunque algún estudio ha observado que se reduce con ondas de choque. Lo importante es que el dolor sí puede desaparecer aunque el espolón siga ahí.
¿Hay que operar el espolón?
Casi nunca. La gran mayoría de las personas mejora tratando la fascia. La cirugía es excepcional.
¿Las plantillas sirven?
Pueden ayudar a repartir la carga del talón, sobre todo junto a estiramientos y ejercicio.
¿Sirven las infiltraciones?
Alivian el dolor de la fascia, mejor si se guían por ecografía. El corticoide no debe repetirse muchas veces; el PRP es una alternativa con efecto más duradero.
¿Por qué me ha salido un espolón?
Por la carga repetida sobre el talón a lo largo de años. Se relaciona con la edad, el sobrepeso, la artrosis y las muchas horas de pie.
Evidencia científica de referencia
El espolón calcáneo es frecuente en la población general y en personas sin dolor, y su relación con el dolor de talón es de asociación, no de causa. El tratamiento se dirige a la fascia plantar: las ondas de choque superaron al placebo y en un ensayo redujeron el espolón, las infiltraciones guiadas por ecografía son más eficaces que sin guía, el PRP ofreció un efecto más duradero que el corticoide y la radiofrecuencia alivió el dolor en casos resistentes. La liberación endoscópica de la fascia ofrece buenos resultados en estudios de calidad limitada.
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La evidencia científica debe interpretarse de forma individualizada. Estas referencias no sustituyen la valoración médica de cada caso.
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La información proporcionada en esta página tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individualizada. El diagnóstico y la indicación de cualquier tratamiento deben realizarse tras historia clínica, exploración clínica y revisión de las pruebas complementarias necesarias. Los resultados pueden variar según la patología, el grado de lesión, las características del paciente y su respuesta individual. Todo tratamiento o procedimiento puede conllevar riesgos, beneficios y limitaciones que serán explicados en consulta por el Dr. David J. Ortola Morales. Esto incluye terapias biológicas autólogas, medicina regenerativa, tratamientos guiados por imagen, radiofrecuencia, bloqueos, cirugía u otras técnicas de precisión.
Sobre el autor
El Dr. David J. Ortola Morales es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y responsable médico de Ortodolor, en Calpe. Miembro de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), de la Academia Española de Medicina Regenerativa (AEMR) y de la Sociedad Española de Medicina Ortopédica y Manual (SEMOYM). Su práctica se centra en el diagnóstico y tratamiento del dolor musculoesquelético, los tratamientos guiados por imagen y la medicina regenerativa aplicada al aparato locomotor, con especial dedicación al pie y el tobillo, siempre desde un enfoque progresivo, proporcional y personalizado.