En resumen
El labrum es un anillo de fibrocartílago que rodea el borde de la cadera y ayuda a estabilizarla. Su rotura suele deberse a un pinzamiento de cadera, a una displasia o a gestos repetidos de flexión y giro, y da dolor en la ingle, chasquidos o sensación de bloqueo. Muchas roturas se ven en resonancias de personas sin síntomas, por lo que el diagnóstico debe unir síntomas, exploración e imagen. Se empieza con un programa de ejercicio y cambios de actividad durante al menos tres meses; las infiltraciones ecoguiadas pueden aliviar el dolor y ayudar a confirmar el origen; y si no basta, se valora la artroscopia. El Dr. David J. Ortola, traumatólogo en Calpe, valora cada caso.
Este artículo forma parte de la sección Dolor de cadera de Ortodolor.
¿Qué es el labrum y por qué se rompe?
El labrum (o rodete) es un anillo de fibrocartílago que rodea el borde del cótilo, la «cavidad» de la cadera donde encaja la cabeza del fémur. Hace la articulación más profunda, la sella como una junta y ayuda a repartir la carga sobre el cartílago.
Causas más frecuentes
- Pinzamiento de cadera (choque femoroacetabular): es la causa más habitual. La forma del fémur o del borde del cótilo hace que choquen al flexionar y girar, y el labrum sufre en cada choque.
- Displasia de cadera: el cótilo cubre poco la cabeza del fémur y el labrum soporta más carga de la que le corresponde.
- Gestos repetidos de flexión y giro en deportes como el fútbol, el pádel, el golf, la danza o el gimnasio.
- Traumatismos o torceduras, con menos frecuencia.
- Desgaste: a partir de cierta edad, las roturas del labrum acompañan a menudo a una artrosis de cadera inicial, y entonces el problema principal es el cartílago.
Síntomas
- Dolor en la ingle o en la parte delantera de la cadera, a veces también en el lateral o en el glúteo.
- Dolor al estar mucho tiempo sentado, al levantarse de la silla, al subir al coche o al cruzar las piernas.
- Chasquidos, enganchones o sensación de bloqueo al girar la pierna.
- Dolor con el deporte, sobre todo en giros, sprints o sentadillas profundas.
- El paciente señala a menudo la cadera haciendo una «C» con la mano alrededor de ella.
Estos síntomas también pueden deberse a otras causas, como una tendinopatía de los aductores o del psoas, un problema lumbar o una pubalgia. Por eso la exploración es tan importante.
Diagnóstico: ¿la rotura explica tu dolor?
Este es el punto clave. En un estudio con resonancia en personas sin ningún dolor, se encontraron roturas del labrum en casi 7 de cada 10 caderas. Ver una rotura en la resonancia no significa por sí solo que sea la causa del dolor ni que haya que operar.
- Exploración: maniobras de flexión y giro de la cadera que reproducen el dolor, y descarte de otros orígenes (columna, tendones, pubis).
- Radiografía: para ver la forma del hueso (pinzamiento o displasia) y si hay artrosis.
- Resonancia o artrorresonancia: valora el labrum y el cartílago.
- Infiltración diagnóstica guiada por ecografía: se introduce anestésico dentro de la articulación. Si el dolor desaparece durante unas horas, confirma que viene de dentro de la cadera; si no cambia, hay que buscar otra causa.
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Tratamiento de la rotura del labrum
Primero, tratamiento conservador
La mayoría de las personas empiezan sin cirugía, con un programa de al menos tres meses:
- Ejercicio terapéutico con su fisioterapeuta de confianza: control del tronco y la pelvis, fuerza de glúteos y musculatura de la cadera, y mejora de la forma de moverse.
- Adaptar la actividad: reducir temporalmente los gestos que provocan el dolor (flexiones profundas, giros forzados), sin dejar de moverse.
- Analgésicos o antiinflamatorios durante periodos cortos, si los necesita.
Infiltraciones guiadas por ecografía
Cuando el dolor impide avanzar con el ejercicio, pueden valorarse infiltraciones dentro de la articulación guiadas por ecografía, que permite ver la aguja y depositar el tratamiento en el lugar adecuado:
- Anestésico y corticoide: confirman el origen del dolor y lo alivian, aunque el efecto suele ser temporal.
- Ácido hialurónico: en algunos estudios ha mejorado la función a medio plazo en caderas con pinzamiento.
- Plasma rico en plaquetas (PRP): se utiliza para modular la inflamación de la articulación, sobre todo si ya hay un desgaste inicial del cartílago.
Ninguna infiltración vuelve a fijar un labrum roto ni corrige la forma del hueso, y la evidencia de las terapias biológicas en la rotura del labrum todavía es limitada. Por eso las indico de forma individual, explicando qué se puede esperar de ellas, y como apoyo para que el ejercicio funcione.
Artroscopia de cadera
Si tras un tratamiento conservador bien hecho el dolor sigue limitando la vida diaria o el deporte, y las pruebas confirman que la rotura es la causa, se valora la artroscopia de cadera: por pequeñas incisiones se repara o regulariza el labrum y, si existe, se corrige el pinzamiento. En los ensayos, la artroscopia ha mostrado mejores resultados que la fisioterapia sola en pacientes bien seleccionados. No está indicada cuando ya hay una artrosis avanzada, porque en ese caso el problema no es el labrum.
Cuándo consultar sin esperar
- Bloqueos frecuentes de la cadera o sensación de que «se queda enganchada».
- Dolor que no mejora tras varias semanas de reposo relativo y ejercicio.
- Dolor nocturno o en reposo, cojera o pérdida de movilidad.
- Dolor tras una caída o un traumatismo importante.
- Fiebre, enrojecimiento o malestar general junto al dolor de cadera.
Preguntas frecuentes
¿Una rotura del labrum se cura sola?
El labrum tiene poco riego y una rotura no suele cicatrizar por sí sola. Pero eso no significa que vaya a doler siempre: muchas personas mejoran con ejercicio y cambios de actividad, y muchas roturas no dan síntomas.
¿Hay que operar siempre?
No. Se empieza con tratamiento conservador. La cirugía se valora si el dolor persiste tras al menos tres meses de un programa bien hecho y las pruebas confirman que la rotura es la causa.
¿Puedo seguir haciendo deporte?
En muchos casos sí, adaptando la intensidad y evitando temporalmente los gestos que provocan el dolor. Lo ideal es pactarlo dentro del programa de ejercicio.
¿Sirven las infiltraciones?
Ayudan a confirmar que el dolor viene de la cadera y pueden aliviarlo para facilitar el ejercicio. No reparan el labrum, y su efecto varía de una persona a otra.
Si me opero, ¿evitaré la artrosis?
No se puede asegurar. La cirugía busca aliviar el dolor y mejorar la función; su efecto a largo plazo sobre la artrosis todavía se está estudiando.
Evidencia científica de referencia
Las roturas del labrum son muy frecuentes en resonancias de personas sin dolor, por lo que el diagnóstico debe unir síntomas, exploración e imagen. La infiltración intraarticular con anestésico ayuda a confirmar el origen del dolor. Se recomienda empezar con ejercicio terapéutico, y en los ensayos la artroscopia mejora los resultados frente a la fisioterapia sola en pacientes seleccionados. El corticoide da un alivio limitado y temporal; el ácido hialurónico ha mostrado mejoría funcional en un estudio en pinzamiento, y el PRP asociado a la artroscopia redujo el dolor a corto plazo, con beneficio a largo plazo todavía incierto.
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La evidencia científica debe interpretarse de forma individualizada. Estas referencias no sustituyen la valoración médica de cada caso.
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La información proporcionada en esta página tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individualizada. El diagnóstico y la indicación de cualquier tratamiento deben realizarse tras historia clínica, exploración clínica y revisión de las pruebas complementarias necesarias. Los resultados pueden variar según la patología, el grado de lesión, las características del paciente y su respuesta individual. Todo tratamiento o procedimiento puede conllevar riesgos, beneficios y limitaciones que serán explicados en consulta por el Dr. David J. Ortola Morales. Esto incluye terapias biológicas autólogas, medicina regenerativa, tratamientos guiados por imagen, radiofrecuencia, bloqueos, cirugía u otras técnicas de precisión.
Sobre el autor
El Dr. David J. Ortola Morales es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y responsable médico de Ortodolor, en Calpe. Miembro de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), de la Academia Española de Medicina Regenerativa (AEMR) y de la Sociedad Española de Medicina Ortopédica y Manual (SEMOYM). Su práctica se centra en el diagnóstico y tratamiento del dolor musculoesquelético, los tratamientos guiados por imagen y la medicina regenerativa aplicada al aparato locomotor, con especial dedicación a la cadera, siempre desde un enfoque progresivo, proporcional y personalizado.