
En resumen
La artrosis de rodilla o gonartrosis es el desgaste del cartílago de la articulación, con cambios en el hueso y en la membrana que la recubre. Da dolor al caminar y al levantarse, rigidez tras el reposo, hinchazón por rachas y pérdida de movilidad. El tratamiento de base es el ejercicio y el control del peso. Cuando no basta, las infiltraciones guiadas por ecografía (ácido hialurónico, plasma rico en plaquetas o corticoide en brotes) y la radiofrecuencia de los nervios de la rodilla pueden aliviar el dolor, con resultados que varían entre pacientes. En fases avanzadas con mucha limitación, la prótesis de rodilla es la solución más eficaz. El Dr. David J. Ortola, traumatólogo en Calpe, valora cada caso.
Este artículo forma parte de la sección Dolor de rodilla de Ortodolor.
¿Qué es la artrosis de rodilla?
El cartílago es la capa lisa que recubre los extremos del fémur, la tibia y la parte de atrás de la rótula, y permite que se deslicen sin roce. En la artrosis, ese cartílago se adelgaza y se agrieta, el hueso de debajo reacciona formando osteofitos («picos») y la membrana sinovial se inflama a rachas. Puede afectar a la parte interna de la rodilla (la más frecuente), a la externa o a la zona de la rótula.
Factores que influyen
- La edad y la genética.
- El sobrepeso: cada kilo se multiplica en carga sobre la rodilla al caminar o bajar escaleras.
- Lesiones previas de menisco o de ligamentos, o fracturas cerca de la rodilla.
- Las piernas en «O» o en «X», que cargan más un lado de la articulación.
- Trabajos o deportes con mucha carga de rodillas y la debilidad del cuádriceps.
Síntomas: dolor, crujidos e hinchazón
- Dolor al caminar, al levantarse de una silla y al subir o bajar escaleras.
- Rigidez al levantarse por la mañana o tras estar sentado, que mejora en unos minutos al moverse.
- Rachas: temporadas tranquilas que alternan con brotes de más dolor e hinchazón.
- Pérdida de movilidad, cojera y, en fases avanzadas, deformidad de la rodilla.
¿Los crujidos son artrosis?
No necesariamente. Muchas rodillas sanas crujen al agacharse, por burbujas de gas en el líquido articular o por el roce de tendones y de la rótula. Un crujido sin dolor, sin hinchazón y que no limita rara vez indica un problema. Lo que orienta a artrosis o a otra lesión es que el ruido se acompañe de dolor, hinchazón, fallos o bloqueos, o una sensación de roce «arenoso» continuo al doblar con carga.
Rodilla hinchada sin golpe
En la artrosis, la membrana sinovial se irrita y produce más líquido del normal: es el derrame, que se nota como una rodilla más gruesa, tirante y difícil de doblar. A veces el líquido se acumula detrás de la rodilla y forma un quiste de Baker. Pero no toda rodilla hinchada sin golpe es artrosis: también puede deberse a una rotura degenerativa de menisco, a gota o a depósitos de calcio, a una enfermedad reumática o, rara vez, a una infección.
Diagnóstico
- Exploración: dónde duele, cómo está la movilidad, si hay derrame, cómo está el cuádriceps y la alineación de la pierna.
- Radiografía en carga (de pie): es la prueba básica para ver el grado de desgaste y qué zona está afectada.
- Ecografía en consulta: permite ver el derrame, la inflamación de la sinovial o un quiste de Baker en la misma visita.
- Resonancia: en casos seleccionados, cuando se sospecha una lesión de menisco, de ligamentos o un edema óseo.
- Análisis del líquido articular: si la rodilla se hincha mucho y rápido, para descartar cristales o infección.
La imagen no lo es todo: hay rodillas con mucho desgaste en la radiografía que duelen poco, y al revés. El tratamiento se decide por el dolor y la limitación, no solo por la imagen.
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Tratamiento paso a paso
1. La base: ejercicio y control del peso
- Ejercicio terapéutico con su fisioterapeuta de confianza: fortalecer el cuádriceps y los glúteos y mantener la movilidad. Es el tratamiento con más respaldo y alivia el dolor de forma comparable a los antiinflamatorios.
- Perder peso cuando sobra: incluso una pérdida moderada reduce el dolor.
- Actividad adaptada: caminar, bicicleta o piscina, dosificando la carga en lugar de dejar de moverse.
- Analgésicos o antiinflamatorios durante periodos cortos, y rodilleras o bastón en casos concretos.
2. Infiltraciones guiadas por ecografía
Cuando el dolor no se controla con lo anterior, pueden valorarse infiltraciones guiadas por ecografía, que permite ver la aguja y depositar el tratamiento dentro de la articulación. Si hay derrame, se puede vaciar en el mismo acto.
- Corticoide: útil en brotes inflamatorios, con efecto rápido pero temporal. No conviene repetirlo muchas veces; si te ocurre, puede interesarte saber cuántas infiltraciones se pueden poner.
- Ácido hialurónico: mejora la lubricación de la articulación. Las guías internacionales lo consideran una opción en la artrosis de rodilla, aunque no todas lo recomiendan y el beneficio varía entre pacientes.
- Plasma rico en plaquetas (PRP): se obtiene de la propia sangre y busca modular la inflamación de la articulación. En los análisis de ensayos ha mostrado mejores resultados en dolor y función que el ácido hialurónico, y el consenso europeo lo considera una opción en la artrosis leve o moderada. Sin embargo, algún ensayo no ha encontrado diferencias frente a placebo y la guía americana no lo recomienda, por lo que lo indico de forma individual, explicando qué se puede esperar.
- Ozono intraarticular: en un ensayo frente a placebo alivió más el dolor a las ocho semanas; su efecto es sobre todo a corto plazo y en los estudios comparativos el PRP lo mantiene mejor.
- Otras opciones sin corticoide: citoquinas (suero autólogo condicionado), proloterapia dentro y alrededor de la rodilla, y neuroproloterapia en los nervios de alrededor. Hay ensayos favorables, pero más pequeños que los del PRP.
- PRP dentro del hueso (intraóseo): cuando la resonancia muestra lesión del hueso bajo el cartílago, puede combinarse la infiltración en la articulación con otra en el hueso, guiada por radioscopia. Los estudios son todavía preliminares.
Si estas infiltraciones no bastan: en artrosis leves o moderadas puede valorarse el concentrado de médula ósea (BMAC) o la infiltración con grasa propia microfragmentada (microfat), obtenidos y aplicados en el mismo acto. En los ensayos han dado resultados similares al PRP, y el consenso europeo los considera una opción de segunda línea.
Estas infiltraciones no regeneran el cartílago perdido ni frenan con seguridad la evolución de la artrosis. Su objetivo es aliviar el dolor y mejorar la función para que el ejercicio funcione y la rodilla tolere mejor el día a día.
3. Bloqueo y radiofrecuencia de los nervios de la rodilla
Cuando el dolor persiste, o en personas que no pueden o no quieren operarse, puede valorarse el tratamiento con radiofrecuencia de los nervios geniculados, los que llevan la sensación de dolor de la rodilla. Primero se hace un bloqueo de prueba guiado por ecografía o radioscopia; si alivia, la radiofrecuencia busca prolongar ese efecto. En un ensayo, alivió más el dolor que una infiltración de ácido hialurónico. No cambia la articulación y su efecto es temporal, pero puede repetirse.
¿Cuándo toca la prótesis?
Se valora la prótesis de rodilla cuando el desgaste es avanzado en la radiografía, el dolor limita de forma importante la vida diaria o el descanso, y los tratamientos anteriores ya no bastan. En un ensayo clínico, la prótesis junto con rehabilitación ofreció más mejoría que el tratamiento sin cirugía; a la vez, muchos pacientes que no se operaron mejoraron lo suficiente como para no necesitarla en el primer año, y la cirugía tiene más complicaciones. Por eso la decisión se toma juntos, valorando beneficios y riesgos.
Si ya te han propuesto una prótesis y quieres entender bien las alternativas, puedo darte una segunda opinión.
Cuándo consultar sin esperar
- Rodilla hinchada, caliente y roja, con dolor intenso en reposo o fiebre: requiere atención urgente.
- Bloqueos: la rodilla se queda enganchada y no se puede estirar del todo.
- Imposibilidad de apoyar el pie.
- Pantorrilla hinchada, dura y dolorosa, sobre todo tras un viaje largo o una inmovilización.
- Hinchazón que se repite cada pocas semanas o dolor que despierta por la noche.
Preguntas frecuentes
¿La artrosis de rodilla tiene cura?
El cartílago desgastado no se recupera, pero la mayoría de las personas puede controlar el dolor y mantener su actividad con un tratamiento bien indicado. En fases avanzadas, la prótesis resuelve el dolor en la mayoría de los casos.
¿Qué es mejor, ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas?
En los análisis de ensayos, el PRP ha mostrado algo más de beneficio que el ácido hialurónico, pero la respuesta varía entre personas. La elección depende del grado de artrosis, de la inflamación y de lo que se haya probado antes.
¿Las infiltraciones retrasan la prótesis?
Pueden aliviar el dolor y permitir seguir activo durante un tiempo, pero no está demostrado que frenen el desgaste. Su papel es mejorar la calidad de vida mientras sean útiles.
¿Es malo caminar si tengo artrosis?
No. Moverse es parte del tratamiento. Lo importante es dosificar la carga: caminar, bicicleta o piscina suelen tolerarse bien.
¿Me crujen las rodillas porque tengo artrosis?
No necesariamente. Los crujidos son muy frecuentes en rodillas sanas. Importan cuando se acompañan de dolor, hinchazón, fallos o bloqueos.
¿Por qué se me hincha la rodilla si no me he dado ningún golpe?
En la artrosis la membrana de la articulación se irrita y produce líquido. Si la hinchazón se repite, conviene estudiar la causa, porque también puede deberse a un menisco, a cristales o a una enfermedad reumática.
Evidencia científica de referencia
El ejercicio terapéutico es la base del tratamiento de la artrosis de rodilla. Las guías difieren en las infiltraciones: la guía OARSI considera el ácido hialurónico una opción en la rodilla, mientras que la guía americana no recomienda el ácido hialurónico ni el PRP. En los análisis de ensayos, el PRP mejora el dolor y la función más que el ácido hialurónico, y el consenso europeo ESSKA lo considera una opción en la artrosis leve o moderada, aunque un ensayo con placebo no encontró diferencias. La radiofrecuencia de los nervios geniculados alivió más el dolor que el ácido hialurónico en un ensayo. La prótesis mejora más la función que el tratamiento sin cirugía en la artrosis avanzada, con más complicaciones. El concentrado de médula ósea y la grasa microfragmentada dieron resultados similares al PRP en ensayos, aunque un ensayo con placebo de la grasa fue negativo; el consenso europeo de 2025 los sitúa como segunda línea.
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La evidencia científica debe interpretarse de forma individualizada. Estas referencias no sustituyen la valoración médica de cada caso.
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Sobre el autor
El Dr. David J. Ortola Morales es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y responsable médico de Ortodolor, en Calpe. Miembro de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), de la Academia Española de Medicina Regenerativa (AEMR) y de la Sociedad Española de Medicina Ortopédica y Manual (SEMOYM). Su práctica se centra en el diagnóstico y tratamiento del dolor musculoesquelético, los tratamientos guiados por imagen y la medicina regenerativa aplicada al aparato locomotor, con especial dedicación a la rodilla, siempre desde un enfoque progresivo, proporcional y personalizado.