Dolor lumbar bajo y glúteo: ¿puede venir de la sacroilíaca?

Revisado médicamente por: Dr. David J. Ortolà Morales, colegiado nº 03/0311266. Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología. Experto en dolor musculoesquelético y medicina regenerativa aplicada al aparato locomotor.

El dolor sacroilíaco es una causa frecuente de dolor lumbar bajo, dolor en glúteo o molestias pélvicas que puede confundirse con una lumbalgia, una ciática, una hernia discal o incluso un problema de cadera.

En Ortodolor – Calpe, mi objetivo es identificar si la articulación sacroilíaca participa realmente en el dolor y diferenciar entre dolor mecánico, artrosis sacroilíaca, sobrecarga lumbopélvica o sospecha de sacroileítis inflamatoria. A partir de esa valoración, puedo plantear tratamiento conservador, fisioterapia específica, tratamientos guiados por imagen, radiofrecuencia o terapias biológicas en pacientes seleccionados.

¿Qué es el dolor sacroilíaco?

La articulación sacroilíaca une el sacro con los huesos ilíacos de la pelvis. Aunque tiene poca movilidad, transmite cargas entre la columna y las extremidades inferiores, por lo que puede generar dolor cuando existe sobrecarga, inflamación, artrosis, alteración biomecánica o irritación de sus estructuras sensitivas.

El dolor sacroilíaco suele localizarse en la zona lumbar baja, el glúteo o la pelvis. En algunos pacientes puede irradiarse hacia la ingle, la cara posterior del muslo o la parte lateral de la cadera, lo que hace que se confunda con otras patologías de columna o cadera.

Es importante distinguir entre dolor sacroilíaco mecánico, artrosis sacroilíaca, disfunción sacroilíaca y sacroileítis inflamatoria. No todo dolor de la sacroilíaca es una sacroileítis reumatológica.

Causas del dolor sacroilíaco

El dolor en la articulación sacroilíaca puede tener un origen mecánico, degenerativo, inflamatorio o traumático. Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Sobrecarga lumbopélvica por alteraciones de la marcha, postura mantenida o esfuerzos repetidos.
  • Artrosis sacroilíaca o cambios degenerativos de la articulación.
  • Traumatismos, caídas o microtraumatismos sobre la pelvis.
  • Embarazo o cambios biomecánicos que modifican la estabilidad pélvica.
  • Disfunción sacroilíaca asociada a desequilibrios musculares o inestabilidad lumbopélvica.
  • Sacroileítis inflamatoria, especialmente cuando existe sospecha de espondiloartritis u otra enfermedad reumatológica.
  • Dolor referido o confundido con hernia discal, síndrome facetario o patología de cadera.

Por eso, el tratamiento no debe decidirse solo por una imagen. Es necesario correlacionar los síntomas, la exploración física, las pruebas complementarias y la evolución clínica.

Síntomas del dolor sacroilíaco

El dolor sacroilíaco suele manifestarse en la parte baja de la espalda, la pelvis o el glúteo. Puede ser unilateral o bilateral, aunque con frecuencia predomina en un lado.

  • Dolor lumbar bajo o en glúteo, muchas veces cerca de la zona posterior de la pelvis.
  • Molestias al estar sentado durante mucho tiempo o al levantarse de una silla.
  • Dolor al caminar, subir escaleras, girarse en la cama o permanecer de pie.
  • Dolor que puede irradiarse hacia la ingle, muslo o región lateral de la cadera.
  • Rigidez matutina o sensación de bloqueo lumbopélvico.
  • Dolor que puede confundirse con ciática, lumbalgia, patología facetaria o dolor de cadera.

En los casos inflamatorios, pueden aparecer síntomas como rigidez matutina prolongada, dolor nocturno o mejoría con el movimiento. Estos datos obligan a valorar la posibilidad de una sacroileítis inflamatoria y, si procede, coordinación con reumatología.

Diagnóstico del dolor sacroilíaco

El diagnóstico requiere una valoración clínica específica. La articulación sacroilíaca puede generar síntomas parecidos a otras patologías, por lo que es fundamental diferenciarla de hernia discal, ciática, síndrome facetario, estenosis lumbar, síndrome piramidal o patología de cadera.

Exploración clínica

Realizo una exploración dirigida con maniobras provocativas sacroilíacas, valoración de la marcha, movilidad lumbopélvica, puntos de dolor, fuerza, sensibilidad y signos que orienten a dolor mecánico, radicular o inflamatorio.

Pruebas de imagen y confirmación diagnóstica

  • Radiografías de pelvis, columna lumbar o cadera cuando se necesita valorar alineación, cambios degenerativos o diagnóstico diferencial.
  • Resonancia magnética, especialmente útil si existe sospecha de inflamación activa, edema óseo, sacroileítis inflamatoria o patología lumbar asociada.
  • TAC, útil para valorar mejor el componente óseo, artrosis sacroilíaca, esclerosis, puentes óseos o alteraciones estructurales.
  • Ecografía o fluoroscopia para guiar procedimientos diagnósticos o terapéuticos cuando están indicados.
  • Bloqueo diagnóstico sacroilíaco en pacientes seleccionados, para valorar si la articulación sacroilíaca participa de forma relevante en el dolor.

La clave no es encontrar una alteración aislada, sino comprobar si los síntomas, la exploración y las pruebas cuentan la misma historia clínica.

Tratamiento del dolor sacroilíaco en Ortodolor

El tratamiento se adapta al tipo de dolor, al tiempo de evolución, a la causa probable, a la respuesta a tratamientos previos y al impacto funcional en la vida diaria.

Tratamiento conservador y rehabilitación

  • Educación sobre cargas, posturas y actividades que aumentan el dolor.
  • Fisioterapia específica para estabilidad lumbopélvica.
  • Ejercicio terapéutico progresivo para mejorar fuerza, control motor y movilidad.
  • Tratamiento farmacológico cuando está indicado y bajo supervisión médica.
  • Corrección de factores biomecánicos que puedan perpetuar la sobrecarga.

Tratamientos guiados por imagen

Cuando el dolor persiste o limita la función, pueden valorarse procedimientos guiados por imagen, siempre tras una indicación médica individualizada.

  • Infiltración o bloqueo sacroilíaco guiado por imagen: puede tener valor diagnóstico y terapéutico cuando se sospecha origen sacroilíaco del dolor.
  • Radiofrecuencia de ramas sensitivas sacroilíacas: puede considerarse en dolor sacroilíaco persistente, especialmente cuando existe buena correlación clínica y respuesta a bloqueos diagnósticos.
  • Infiltraciones ecoguiadas o fluoroscópicas: permiten mejorar la precisión y seguridad frente a procedimientos realizados solo por referencias anatómicas.
  • Tratamientos biológicos autólogos: en pacientes seleccionados, puede valorarse PRP u otras opciones de ortobiología, con una indicación prudente y sin prometer regeneración garantizada.

El objetivo es modular el dolor, mejorar la función y facilitar la recuperación progresiva. Ninguna técnica debe presentarse como solución universal; la indicación depende de la causa, la exploración, las pruebas de imagen y la respuesta individual del paciente.

Sacroileítis inflamatoria: cuándo sospecharla

Cuando el dolor sacroilíaco se acompaña de rigidez matutina prolongada, dolor nocturno, mejoría clara con el movimiento, antecedentes de psoriasis, enfermedad inflamatoria intestinal, uveítis o síntomas inflamatorios sistémicos, debe considerarse la posibilidad de una sacroileítis inflamatoria.

En estos casos, la resonancia magnética puede ser especialmente útil y puede ser necesaria la coordinación con reumatología para completar el estudio y orientar el tratamiento.

Pronóstico

El pronóstico depende de la causa del dolor, del tiempo de evolución, de la presencia de inflamación activa, de la respuesta a tratamientos previos y de los factores biomecánicos asociados.

En pacientes bien seleccionados, un abordaje progresivo puede ayudar a reducir dolor, mejorar función y recuperar tolerancia a la marcha, la sedestación o la actividad cotidiana. Si existe enfermedad inflamatoria, el tratamiento debe adaptarse al contexto clínico global.

Evidencia científica de referencia

La evidencia científica sobre dolor sacroilíaco, infiltraciones, radiofrecuencia y terapias biológicas debe interpretarse con prudencia. Los resultados dependen del diagnóstico, la técnica utilizada, la selección del paciente, la presencia de dolor mecánico o inflamatorio y la respuesta individual. Ninguna referencia debe utilizarse para presentar una técnica como curación garantizada.

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  7. Cerasoli T, et al. Injective Therapies for Managing Sacroiliac Joint Pain in Spondyloarthropathy: A Systematic Review and Meta-Analysis. 2025.

Preguntas frecuentes sobre sacroileítis

1. ¿Dónde duele la sacroileítis?

Suele doler en la parte baja de la espalda, glúteo o pelvis, normalmente en un lado. También puede irradiarse hacia la ingle, muslo o región lateral de la cadera.

2. ¿El dolor sacroilíaco puede confundirse con una ciática?

Sí. Puede producir dolor en glúteo o muslo y parecer una ciática. La diferencia se establece mediante historia clínica, exploración, pruebas de imagen y, en pacientes seleccionados, bloqueos diagnósticos.

3. ¿Sacroileítis y dolor sacroilíaco son lo mismo?

No exactamente. El dolor sacroilíaco puede ser mecánico, degenerativo o inflamatorio. La sacroileítis implica inflamación de la articulación y, en algunos casos, puede estar relacionada con enfermedades reumatológicas.

4. ¿Las infiltraciones ayudan en el dolor sacroilíaco?

En pacientes seleccionados, las infiltraciones o bloqueos sacroilíacos guiados por imagen pueden ayudar a modular el dolor y también aportar información diagnóstica. La indicación depende de la exploración, las pruebas y la evolución clínica.

5. ¿La medicina regenerativa sirve para la sacroilíaca?

En algunos pacientes seleccionados puede valorarse PRP u otras terapias biológicas autólogas, especialmente dentro de una estrategia personalizada. No deben entenderse como una regeneración garantizada ni como solución válida para todos los casos.

6. ¿Cuándo debería consultar por dolor lumbar bajo o glúteo?

Conviene consultar si el dolor dura varias semanas, limita caminar, estar sentado o subir escaleras, se confunde con ciática o cadera, aparece tras traumatismo o se acompaña de fiebre, pérdida de fuerza, dolor nocturno intenso o síntomas inflamatorios.

¿Tienes dolor lumbar bajo o glúteo que no termina de encajar con una hernia, una ciática o un problema de cadera?

En Ortodolor – Calpe puedo valorar si la articulación sacroilíaca puede estar participando en tu dolor y explicarte qué opciones son razonables en tu caso.

Solicita una valoración médica para estudiar tu caso de forma individualizada.

Aviso legal y responsabilidad médica

La información proporcionada en esta página tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individualizada. El diagnóstico y la indicación de cualquier tratamiento deben realizarse tras historia clínica, exploración clínica y revisión de las pruebas complementarias necesarias. Los resultados pueden variar según la patología, el grado de lesión, las características del paciente y su respuesta individual. Todo tratamiento o procedimiento puede conllevar riesgos, beneficios y limitaciones que serán explicados en consulta por el Dr. David J. Ortolà Morales.

Esto incluye terapias biológicas autólogas, medicina regenerativa, tratamientos guiados por imagen, radiofrecuencia, bloqueos u otras técnicas de precisión.

Sobre el autor

El Dr. David J. Ortolà Morales es especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y responsable médico de Ortodolor. Su práctica se centra en el diagnóstico y tratamiento del dolor musculoesquelético, los tratamientos guiados por imagen y la medicina regenerativa aplicada al aparato locomotor, siempre desde un enfoque progresivo, proporcional y personalizado.

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